OMEI: Ejemplo de liderazgo y resiliencia de mujeres indígenas de Juchitán, Oaxaca

“Hemos aprendido a ser resilientes y sororas, a trabajar juntas y en unidad” Arminda del Carmen Ríos Castillo, directora general de OMEI

Fecha: viernes, 3 de septiembre de 2021

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Foto: OMEI/ Rubén Robles Flores

En México el 21.5% de la población se autodescribe como persona indígena y tan solo en el Estado de Oaxaca hay una población indígena de más 2 millones 600 mil personas. De estas, más de 1 millón 300 mil son mujeres.1

La Organización de Mujeres Emprendedoras del Istmo (OMEI) es una cooperativa de mujeres artesanas de la comunidad de Juchitán en Oaxaca. Fue creada en 2019 por mujeres graduadas en la primera generación del programa Avancemos por la Igualdad (API) de ONU Mujeres, el cual busca capacitar a mujeres con herramientas útiles para su empoderamiento económico.

OMEI es un ejemplo claro del liderazgo y resiliencia de las mujeres de Juchitán. Esta cohesión social que impacta directamente a toda la comunidad es también uno de los objetivos principales de Avancemos por la Igualdad (API), que comenzó en 2018 con la alianza global entre ONU Mujeres, Danone y Bonafont en México. Esta colaboración se enfoca en el empoderamiento económico de las mujeres en las comunidades afectadas por el terremoto del 2017 en la Ciudad de México y Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.

Vencer el miedo a crear mi propio negocio



Arminda Del Carmen Ríos Foto: OMEI/ Rubén Robles Flores

Arminda Del Carmen Ríos Castillo tiene 40 años de edad, es originaria de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca y es abogada. Después de un periodo de depresión en 2018, fue a través de los módulos de API que se enfocó en las capacitaciones para aprender a construir su negocio, en mercadotecnia y organización.

“Mi mayor desafío fue vencer el miedo a emprender, ya que antes de la capacitación solo elaboraba mis accesorios por pasatiempo y eran para mi consumo personal; llegué a pensar que quizás a las personas no les gustaría lo que hacía; pero con las herramientas que nos enseñaron en la capacitación, tuve el valor de emprender primero de forma individual y hoy en día como miembro de OMEI que está trabajando para convertirse en una cooperativa. Mi perspectiva definitivamente ha cambiado, me siento más valiente, segura y unida con otras mujeres para seguir caminando y aprender juntas”, mencionó Castillo.


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Sofía Ivonne Foto: OMEI/ Rubén Robles Flores

Para Arminda es muy importante que todas las mujeres tengan la oportunidad de acceder a herramientas y conocimientos que les permitan mejorar sus estrategias de venta y apoyen en el crecimiento de sus negocios.

Sobre todo, en escenarios de crisis y/o emergencia es fundamental que las mujeres sean parte de la respuesta y recuperación de sus comunidades, como lo fueron en las zonas afectadas por el terremoto del 2017 en México, o en la actual crisis sanitaria del COVID-19.

“He visto que muchas ventas han bajado en diferentes sectores comerciales, pues el miedo, la falta de empleo y la falta de seguridad han provocado que las personas nos replanteemos nuestro orden de prioridades a la hora de realizar una compra. Pero como parte de lo que aprendimos en los cursos de API, quisimos ser parte de la respuesta y en conjunto las integrantes de OMEI realizamos donaciones de caretas que nosotras mismas elaboramos con recursos propios y que fueron entregados al Hospital General, Bomberos, Protección Civil, transportistas y médicos particulares”, finalizó Arminda.

Contar con las herramientas para hacer crecer mi negocio

Como Arminda, Sofía Ivonne Regalado, directora de mercadotecnia en OMEI, se graduó con la primera generación de API. Para Sofía, de 32 años, licenciada en educación y madre de una niña de 6 años, no ha sido fácil hacer su negocio. Antes de ser parte del programa salía a las calles con otras mujeres a vender sus productos de accesorios para mujeres y niñas. Aunque no buscaba algún programa específico, siempre tuvo el deseo de aprender diferentes estrategias de ventas.

“Mi desafío más grande ha sido crear mi propia comunidad de clientes. Ingresar en el mercado me costó demasiado ya que mi producto no es un producto muy común y no está catalogado como un artículo de necesidad básica. Antes de graduarme ya contaba con mi página de accesorios para el cabello para niñas y después de graduarme lo que hice fue poner en práctica cada una de las capacitaciones para mejorar mis estrategias de venta”, recalcó Sofía Ivonne.

Sofía Ivonne considera que para alentar a más mujeres en Juchitán a crear o hacer crecer su negocio es importante apoyarse mutuamente comprando lo que se fabrica o se realiza aquí en Oaxaca de manera local y con eso se podrá apoyar a la economía de nuestra sociedad.

“Yo les aconsejaría a las mujeres que no tengan miedo al fracaso, que muchas veces podrá haber errores o malas decisiones pero que eso hace que posteriormente lo hagamos bien y tengamos otra oportunidad más para hacerlo de nuevo”, finalizó Sofía Ivonne.

Empoderamiento económico y crecimiento personal como parte de una buena salud mental

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Edith Gómez León Crédito: OMEI/ Rubén Robles Flores

Las actuales integrantes de la organización OMEI son 13 mujeres que decidieron ser parte del programa Avancemos por la Igualdad (API) durante un contexto de crisis que afectó de sobremanera a Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, después del terremoto de 2017, cuando muchas perdieron familiares, casas, y negocios.

La mayoría de ellas mencionó que antes de entrar al programa de API pasaban por un periodo de depresión que las tenía inmovilizadas. En el caso de Edith Gómez León, de 48 años, no buscaba ningún programa en específico. Los conoció a través de la radio y decidió tomarlos como tarea ocupacional para poder salir de su depresión y se hizo el propósito de no faltar a ninguna clase.

“Mis mayores desafíos fueron el desconocimiento de redes sociales y la tecnología, el no tener para una inversión económica e iniciar un negocio ya que habíamos perdido todo en el terremoto; antes de las capacitaciones de API, tenía un consultorio de masajes y tratamientos holísticos, pero también se perdió en el terremoto, además pintaba caritas a niños en fiestas infantiles”, mencionó Edith Gómez.

Edith, después de cuatro años de haber pasado las dificultades del terremoto del 2017, ve a OMEI como parte de sus logros. Después de graduarse del programa de API se dio cuenta que contar con este tipo de herramientas es importante tanto para la superación económica como emocional de cada una.

“Pienso que, si la mayoría de las mujeres fuéramos más independientes, el país sería mucho mejor. Quiero hacer crecer OMEI junto con mis compañeras y que se haga la primera cooperativa en todo el Istmo de Artesanía y todo lo elaborado a mano. Quiero ayudar a más mujeres a vender sus productos a precio justo y sin intermediarios, a que más mujeres se empoderen y puedan cumplir sus sueños”, finaliza Edith.

Tener confianza de mis productos y venderlos al precio que se merecen

 

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Alma Rosa Castillo (a la izquierda) y Angela Figueroa (a la derecha)
Foto: OMEI/ Rubén Robles Flores

La mayoría de las integrantes de OMEI, mucho antes de integrarse a la organización o tomar el programa de API, ya hacían productos artesanales por pasatiempo o por herencia de su familia, para ganar algo de dinero extra. Pero en los casos específicos de Alma Rosa Castillo Figueroa, de 25 años, a cargo de la subdirección de Mercadotecnia en el área de Embalaje en OMEI, y Angela Figueroa Ruiz, de 43 años, directora de recursos humanos en OMEI y madre de Alma Rosa, se les dificultaba el poder darles el precio justo y el valor de todo el trabajo que hacían a la hora de vender sus productos.

“Después de las capacitaciones decidí ponerme metas más fijas, como vender ciertos productos en ciertos tiempos. Antes de las capacitaciones me daba pena ofrecer mis productos a gente que no conocía y hoy en día sé que toda esa gente que está en redes sociales puede ser un cliente potencial para mí. Ahora no ofrezco ropa típica (ese es mi giro) ahora también vendo antojitos, comida, postres. Todo lo que se pueda hacer para vender y sacar un extra para el bolsillo”, mencionó Alma Rosa.

“A mí me interesó el curso donde me enseñaron a sacar porcentajes y costos de mis productos pues desconocía todo eso. Ya sé cobrar bien el costo de mis productos, tengo una mejor organización en mi negocio y la venta de trajes típicos y refafos”, recalcó Angela Figueroa.

Tanto para Alma como Ángela, capacitarse y utilizar las redes sociales les ha ayudado dentro y fuera de OMEI para seguir llevando sus productos artesanales a más clientes, ambas concuerdan que más mujeres deberían tener acceso a este tipo de herramientas y que no deben tener miedo de impulsarse para emprender un negocio.

Las mujeres emprendedoras que integran la organización OMEI son:  Arminda del Carmen Ríos Castillo, directora general; Edith Gómez León, asistente de dirección; Mirna Valdivieso López, directora de finanzas; Sofía Ivonne Guía Regalado, directora de mercadotecnia; Ángela Figueroa Ruiz, directora de recursos humanos; Isabel Ortega Segura, directora de relaciones públicas; Noemi Luis Zarago, directora de eventos; María de los Ángeles Piña Hernández, subdirectora de Mercadotecnia en el área de Control de Calidad; Ana Luz Arreola Robles y Alma Rosa Castillo Figueroa, encargadas de la subdirección de Mercadotecnia en el área de Embalaje; Maira Rosado López, subdirección de Relaciones Públicas en el área de Cultura; Erika Peralta Jiménez, subdirección de Relaciones Públicas en el área de Ecología; y Francisca Ruíz Gómez, subdirección de Eventos.