Heroínas, las mujeres en el contexto de COVID-19: Mujeres en el sector salud

Fecha: jueves, 2 de julio de 2020

  

 

En estos momentos traumáticos,
les digo a quienes trabajan en el ámbito de la salud:
estamos con ustedes y contamos con ustedes.
Nos enorgullecen, nos inspiran. Estamos en deuda con ustedes.

 

António Guterres, Secretario General de la ONU

 

 H1 sector salud

 

Esta crisis es un recordatorio de la contribución esencial de las mujeres. Por tal motivo, como parte del trabajo de ONU Mujeres en el marco de la Iniciativa de la ONU “Spotlight en México” 
- apoyada por la Unión Europea en articulación con el Gobierno de México-, y con el objetivo de visibilizar el rol de las mujeres en el contexto de COVID-19 y de su contribución a la sociedad mexicana, compartimos las historias de mujeres heroínas en medio de la pandemia.

 

Para ellas quedarse en casa no es una opción y con sus acciones personifican la definición de la palabra “heroína”, ellas están en la primera línea de la respuesta: “Al principio me daba mucho miedo contagiarme y andar contagiando, pero al final tienes que hacer tu trabajo y estás capacitada para ello”, mencionó Brenda Abad, enfermera de un hospital público del Estado de México, que desde su primera jornada fue asignada a un puesto en el filtro respiratorio, protocolo diseñado por la Secretaría de Salud para detectar a los infectados por COVID-19.

 

Brenda forma parte  de las casi 500 mil personas se dedican en México a la enfermería con un grado técnico o especializado en todo el país, de las cuales, 79% son mujeres y 21% son hombres.[1]Las personas que se dedican a la enfermería son quienes en el sector salud dan la primera atención y examinan a las y los pacientes. Además, en los hospitales son las encargadas de la toma de muestras biológicas, de brindar cuidados y dar seguimiento a cada caso. 

 

Brenda Abad, de 25 años, hizo la carrera técnica en enfermería y ahora está cerca de terminar la licenciatura. Con un sueldo de 6 mil pesos al mes, ella es el sustento de su hijo de seis años y de su abuela de la tercera edad, a quienes no ha podido abrazar por miedo a contagiarlos.  En sus turnos nocturnos de 12 horas, tres noches a la semana, Brenda debe llevar puesto todo su equipo de protección para revisar a los pacientes que llegan con síntomas de COVID-19.

 

H1 cuerpo

 

Antes de la emergencia, Brenda jamás había tenido problemas al usar su uniforme, pero esto cambió tras la declaración de emergencia sanitaria. El primer episodio de discriminación que sufrió Brenda sucedió cuando se dirigía hacia su guardia nocturna en el hospital. Su trayecto habitual de media hora se hizo más largo ese día, pues un conductor del transporte público negó ofrecerle el servicio.

 

La segunda agresión también sucedió en su ruta hacia el hospital. Ella traía puesta la mascarilla N95 mientras esperaba el autobús. “Unos muchachos pasaron, yo creo que estaban borrachos, y desde su coche me gritaron ‘¡Traes el COVID!’ y me escupieron”, relata Brenda. “Cuando volteé y me di cuenta de lo que había sucedido, me dieron muchas ganas de llorar. Pensé, ‘¿en dónde estamos cayendo?”.

 

Ante el aumento de casos de agresión en México al personal médico el Sistema de Naciones Unidas en México condenó las agresiones hacia el personal de salud y cualquier expresión de odio, intolerancia, estigmatización y discriminación en contra de quienes hoy están en la primera línea de respuesta a la pandemia, y alentó  a los gobiernos federal y estatales a tomar medidas urgentes para garantizar la salud física y mental del personal sanitario y asegurar la atención de las necesidades inmediatas de las mujeres que trabajan en este sector.[2]  

 

En el caso del Estado mexicano, ha emprendido acciones coordinadas para responder a la emergencia, a través del desarrollo de protocolos, difusión de campañas de comunicación, distribución y aseguramiento de insumos y equipos de protección personal, para quienes están en la primera línea de respuesta. Asimismo, se han ampliado las sanciones ante posibles agresiones al personal sanitario.[3]

 

Como parte de la primera línea contra COVID-19, y a pesar de las dificultades y la presión, Brenda considera que luchar contra la pandemia ha sido una gran oportunidad en su carrera para “aprender cosas nuevas”, y cree que la situación le ha permitido valorar más a sus colegas. “Elegí esta profesión para contribuir a cambiar la vida de muchas personas; si tuviera otra oportunidad de elegir, lo volvería hacer”, asegura.

 

  

Retomado - Texto original de  Eugenia Coppel

 

 

 

 



[1] INMUJERES (2020)  COVID-19 y su impacto en números desde la perspectiva de género, a partir de INEGI. II Trimestre de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 2019. Consultado en: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/543160/Covid19-cifrasPEG.pdf

[2] ONU Mujeres: El trabajo y los derechos humanos del personal de salud deben ser respetados: ONU México. Consultado en: https://mexico.unwomen.org/es/noticias-y-eventos/articulos/2020/04/el-trabajo-y-los-derechos-humanos-del-personal-de-salud-deben-ser-respetados

 

[3]ONU Mujeres- OPS. La contribución imprescindible de las mujeres: sector sanitario y trabajo de cuidados. Consultado en: https://mexico.unwomen.org/es/digiteca/publicaciones/2020-nuevo/junio-2020/la-contribucion-de-las-mujeres-sector-sanitario-y-trabajo-de-cuidados