Ser trabajadoras del hogar es un trabajo, es nuestro derecho y debemos ejercerlo

Fecha: jueves, 17 de diciembre de 2020

 

“Se debe entender por qué es importante darles seguridad social a las trabajadoras del hogar, no se trata de si se quiere o no, es un derecho y lo tenemos que ejercerlo, costó mucho trabajo el poder lograrlo. Nosotras lo vemos hace 5 años, como era algo casi imposible porque a las reuniones donde nosotras íbamos nos decía que no había condiciones para que nos dieran la seguridad social y que se haya logrado es un gran avance para México, entonces ahora también depende de toda la sociedad en conjunto de que esto pueda tener el impacto que necesitamos en la vida de estas más de 2 millones de Trabajadoras del Hogar”, enfatizó María de la Luz Padua trabajadora del hogar en la modalidad entrada por salida y actualmente es Secretaria General Colegiada del Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar (SINACTRAHO).

 

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Foto: ONU Mujeres / Dzilam Méndez

 

En México, más del 95% de las personas trabajadoras del hogar son mujeres. Teniendo esto en consideración, se creó el Programa Conjunto Cerrando brechas: Protección social para las mujeres en México, el cual es financiado mediante el Fondo Conjunto de las Naciones Unidas para los Objetivos de Desarrollo Sostenible; abarca tres componentes: Política integral para trabajadoras del hogar remuneradas; Política Nacional de Cuidados y Estrategia de protección social para trabajadoras temporales del campo y, cuenta con la participan la Organización Internacional del Trabajo (OIT),ONU Mujeres y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en alianza con la Dirección de la Agenda 2030 en la Jefatura de la Oficina de la Presidencia de la República y otras dependencias del Gobierno de México a nivel federal y local.

 

En la situación generada por COVID-19, las trabajadoras del hogar se enfrentan a dificultades como pérdida de empleo; aumento en la carga de trabajo; malos tratos por parte de empleadores realizar un confinamiento en sus lugares de trabajo; asumir una carga de cuidados extraordinaria dentro de su círculo familiar, lo cual puede ser incompatible con su trabajo actual; deben seguir, como toda la población, las medidas preventivas que dicten las autoridades, lo cual puede ser incompatible con su trabajo actual; sus salarios suelen ser su sustento principal, por lo que son especialmente vulnerables a cualquier reducción/atraso en su remuneración.

 

Para conocer más sobre el contexto actual que están viviendo las trabajadoras del hogar y el trabajo que se está haciendo desde el programa conjunto Cerrando brechas, se recolectaron los testimonios de aliados/as en el proyecto como María de la Luz Padua y Normal Palacios, trabajadoras del hogar en la modalidad entrada por salida, quienes además son dos de las tres Secretarias Generales Colegiadas de SINACTRAHO.

 

María de la Luz Padua es casada y madre de dos hijos, uno de cuatro y otro de 10 años. Ella regularmente trabaja en lugares en los que se especializa en el cuidado de niños/as menores de edad. Actualmente cuida un niño de año y medio con un empleador que es padre soltero. Este puesto lo consiguió a partir del Sindicato, y con el actual contexto de contingencia su vida ha sufrido cambios drásticos.

 

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Foto: ONU Mujeres / Dzilam Méndez

 

“A partir de la pandemia mi esposo se queda sin trabajo y no me queda más que llevar los gastos de la casa. Ser parte del sindicato ha sido uno de los mejores trabajos que he tenido, ya que, se me han respetado la mayoría de los derechos, en el contexto de la pandemia, el empleador me dio la parte de seguridad social y el pago del transporte. Ha sido una relación laboral de respeto en todos los sentidos.”, enfatizó María de la Luz Padua

 

En el caso de Norma Palacios de 46 años, ella es soltera y ha sido trabajadora del hogar desde hace más de 25 años, cuyo trabajo ha pasado de generación a generación entre las mujeres de su familia. Ella trabaja dos días a la semana y los demás días en la organización, sus actuales empleadores saben perfectamente la actividad que hace como una de las representantes del Sindicato.

 

“Mi relación con mis empleadores es de mutuo respeto, cuento con Seguridad Social, que es algo que, a lo largo de estos años, para mí, como trabajadora del hogar me ha demostrado que el trabajo se puede llevar de manera formal y con respeto. Esto nos da toda esa convicción de que el reconocimiento para nosotras es posible, siempre y cuando los canales de comunicación de reconocimiento sean los correctos”, mencionó Norma Palacios.

 

Como parte del trabajo que realizan dentro del Sindicato está el fortalecer la inscripción a la Prueba piloto para la incorporación de las personas trabajadoras del hogar del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que se visibilice y se conozca cómo funciona, además de que, tanto los empleadores como las compañeras, hagan uso de la Seguridad Social. 

 

“Contamos con el programa de asesorías, donde brindamos apoyo en términos laborales y el otro es el programa de colocación, que justamente a partir de hace 3 años tomé  más de cerca este programa, lo que permite es un proceso de acercamiento de empleadores hacia el sindicato y de las compañeras, por la misma necesidad de buscar un trabajo con las mejores condiciones”, mencionó María de la Luz Padua.

 

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Foto: ONU Mujeres / Dzilam Méndez

 

Para ofrecer mejores servicios, María de la Luz menciona que, tanto el empleador como la trabajadora pasan por un proceso de inscripción, y en el caso de la trabajadora del hogar pasa por un proceso de afiliación. Empieza a tomar talleres de capacitación, a conocer sus derechos laborales básicos y una vez que lleva cierta tiempo dentro de la organización, se le toma en cuenta para colocarse en alguno de los trabajos.

 

En ocasiones, desafortunadamente, aunque se hace todo el proceso tanto para empleadores como trabajadoras de hogar, es difícil evitar que se generen práctica que por muchos años se han se han llevado, a pesar de que han existido contratos firmados, de concientizamos tanto a la Trabajadora del Hogar como al empleador, siempre existen prácticas que terminan desgastando la relación laboral.

 

“Hemos tenido algunas que han terminado no muy favorables, pero por lo menos ya queda el expediente y también para el empleador la experiencia sobre qué pasará la próxima vez, ya que habrá procesos que le van a obligar a cumplir sus obligaciones. Y así es cómo le vamos dando seguimiento y acompañamiento. También en algunas cuestiones, por ejemplo, las trabajadoras del hogar son muy dadas a tener ciertos prejuicios por falta de información que a veces las limitan mucho a acceder al trabajo. Hemos armado una currícula de capacitaciones para ellas donde se abordan todas sus dudas, y qué bueno este podamos impulsar este programa porque si nos ha llevado también a experiencia buenas como las de nosotras”, finalizó María de la luz.

 

La mayoría de las mujeres que llegan a trabajar como trabajadoras del hogar a la Ciudad de México provienen de otros estados como Oaxaca, Puebla, Veracruz y del Estado de México. Muchas de ellas  son jefas de familia y vienen a la Ciudad de México para buscar un ingreso para poder enviar a sus casas, y María de la Luz y Normal son muy conscientes que además de sus hijos/as, muchas de ellas tienen que cuidar a adultos mayores, y se incrementan los riesgos en contextos como el actual con la crisis de COVID-19, ya que, en primer lugar ellas tienen que salir a trabajar y su familiares se quedan solos/as y en segundo, al tener que salir  se incrementa el riesgo de contagio. 

 

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Foto: ONU Mujeres / Dzilam Méndez

 

Actualmente en el sindicato se cuenta con 1500 mujeres a nivel nacional y de los estados más participativos han sido Tijuana, Puebla, Chiapas, Estado de México y la Ciudad de México.

 

El trabajo que se ha realizado con el programa conjunto Cerrando brechas: Protección social para las mujeres en México y el sindicato, les ha permitido tener una alianza que está trabajando para las trabajadoras de hogar. 

 

“Nos da la fortaleza estar de la mano de ONU Mujeres, que nos vean con la OIT. Nosotras cuando hablamos de derechos no es porque un día nos hayamos despertado y decidimos que era una imposición, es justo los derechos que deben tener las Trabajadoras del Hogar, nosotras somos la voz de las y los trabajadores del Hogar, porque nosotras sabemos qué es lo que pasa dentro de este sector, cuáles son las condiciones, cuáles son las consecuencias de que no se nos reconozca el trabajo y el impacto que ha tenido en nuestras vidas”, reafirmaron María de la Luz y Normal.

 

En cuanto al contexto en México, el 12 de diciembre de 2019, el Convenio 189 de la OIT fue ratificado por el Senado de la República, el 3 de julio fue depositado ante el Director General de OIT, con lo que deberá entrar en vigor el 3 de julio de 2021. Este Convenio establece que el Estado debe garantizar que las mujeres y hombres que se dediquen al trabajo remunerado en los hogares gocen de condiciones no menos favorables que las de trabajadores y trabajadoras de otros sectores. Con esta ratificación, el Estado Mexicano se compromete a garantizar los derechos laborales de las y los trabajadores/as del hogar, entre los que se encuentran la seguridad social, salarios, acceso a la justicia laboral, entre otras, como horas de descanso diarias y semanales; un contrato por escrito; derecho a vacaciones, etc.

 

“Se debe entender por qué es importante darle seguridad social a las Trabajadoras del Hogar, no se trata de si se quiere o no, es un derecho y lo tenemos que ejercerlo, costó mucho trabajo el poderlo lograrlo. Nosotras lo vemos hace 5 años, como era algo casi imposible porque a las reuniones donde nosotras íbamos nos decía que no había condiciones para que nos dieran la seguridad social y que se haya logrado es un gran avance para México, entonces ahora también depende de toda la sociedad en conjunto de que esto pueda tener el impacto que necesitamos en la vida de estas más de 2 millones de Trabajadoras del Hogar”, recalcó María de la Luz.

 

El programa conjunto de Cerrando brechas: Protección social para las mujeres en México se da en un contexto donde México ha demostrado voluntad para mejorar el acceso a la protección social y al trabajo decente de las mujeres más vulnerables, como son las mujeres rurales e indígenas, así como las trabajadoras del hogar remuneradas, mediante la inclusión de dicho sector en el régimen obligatorio del seguro social. 

 

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Foto: ONU Mujeres / Dzilam Méndez

 

“Esperamos que crezca y ahora que ya sea obligatorio esperamos que  crezca mucho más rápido, esto es una herramienta que no solo nos beneficia a nosotras, sino que también beneficia a los empleadores/as.  Hay todavía mucha resistencia, todavía cuesta mucho trabajo entender que la actividad que realizamos nosotras en un trabajo y que tenemos derechos” finalizó María de la Luz.