Palabras de Ana Güezmes en evento: Empoderamiento de mujeres indígenas y jornadas de acceso a la justicia

Fecha: lunes, 26 de septiembre de 2016

Miguel Ruiz Cabañas, Subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos

Tarcila Rivera, Presidenta del Foro Internacional de Mujeres indígenas e Integrante del Foro Permanente de Cuestiones Indígenas

Lorena Cruz Sánchez, Presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres

Nuvia Mayorga, Directora General de la Comisión Nacional de los Pueblos Indígena

María del Carmen Alanis Figueroa, Magistrada del Tribunal Electoral de Poder Judicial de la Federación

Carmen Moreno, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Interamericana de Mujeres

Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación

Representantes de las organizaciones convocantes (organizaciones de pueblos indígenas y mujeres indígenas, instituciones gubernamentales, academia y organizaciones de la sociedad civil).

Colegas del sistema de las Naciones Unidas

Amigas y amigos de la prensa

Amigas y amigos todos 

ONU Mujeres reconoce en primer lugar a las mujeres representantes de las organizaciones de los pueblos indígenas, que son un referente fundamental para el logro de la democracia incluyente y el empoderamiento de las mujeres en México, en nuestras Américas y en el mundo.

Asimismo, deseamos expresar nuestro reconocimiento a México como actor de responsabilidad global para que los derechos de las mujeres indígenas se reflejen en los consensos globales, y lo que es más importante se reflejen en políticas públicas y resultados en México. También felicito el compromiso de las autoridades por asegurar la continuidad de las Jornadas de Acceso a la Justicia.

Pese a la discriminación y la marginación de las que frecuentemente son objeto, las mujeres indígenas, ustedes demuestran su capacidad y liderazgo para actuar como defensoras de los derechos humanos, así como contribuir al desarrollo sostenible de los pueblos indígenas, de las comunidades y de los países de nuestra región. Para erradicar las brechas de discriminación, desigualdades y distintas formas de violencia que enfrentan las mujeres indígenas es fundamental el acceso a la justicia y la realización de todos los derechos humanos. En este sentido, ONU Mujeres junto con el Poder Judicial de la Federación y en alianza con el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES), trabajamos para contribuir al acceso de las mujeres indígenas y sus pueblos a la justicia, fomentar la incorporación de la perspectiva de género y la interculturalidad en el sistema de justicia y fortalecer los mecanismos institucionales de impartición de justicia.

Todos los países de América Latina y el Caribe (y en total 189 países en el mundo) han ratificado la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW) de las Naciones Unidas y han sido pioneros en adoptar la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, mejor conocida como Convención Belem do Pará. Además de los instrumentos vinculantes, se destaca la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, y las recomendaciones que emanan del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y en los últimos años consensos importantes en las Naciones Unidas, entre ellos:

  • En el 56o periodo de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (marzo de 2012) se logró la adopción sin precedentes de la resolución “Las mujeres indígenas: agentes claves para la erradicación de la pobreza y el hambre”, en la cual se reconoce la necesidad de poner en práctica, entre otras acciones, medidas concretas para facilitar el acceso, en pie de igualdad, a la justicia para las mujeres indígenas en todos los niveles. La misma fue patrocinada por los Estados de Argentina, Australia, Estado Plurinacional de Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México y Nicaragua, haciéndose eco de las prioridades propuestas por las propias mujeres indígenas y sus organizaciones regionales e internacionales, como el Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI). En ella se recuerda “el compromiso de los gobiernos, los organismos intergubernamentales, al sector privado y la sociedad civil que adopten medidas para garantizar la participación plena y efectiva de las mujeres indígenas en todos los aspectos de la sociedad”. Pone de relieve también que “corresponde a las Naciones Unidas desempeñar un papel importante y continuo de promoción y protección de los derechos de los pueblos indígenas, así como el empoderamiento de las mujeres indígenas y su disfrute de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales.
  • En el marco de la Primera Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas (septiembre de 2014), los países se comprometieron a apoyar el empoderamiento de las mujeres indígenas y a formular y poner en práctica, en colaboración con los pueblos indígenas —en particular con las mujeres indígenas— y sus organizaciones, medidas que aseguren su participación plena y efectiva en los procesos de toma de decisiones en todos los niveles y ámbitos, así como eliminar los obstáculos a su participación en la vida política, económica, social y cultural, lo que incluye el sector justicia.
  • El pasado 2015 el Comité CEDAW emitió la Recomendación General 33 sobre el acceso a la justicia para las mujeres, en la cual hace un llamado a los Estados para eliminar las barreras que impiden a las mujeres ejercer este derecho. En esta recomendación, el Comité define el derecho de acceso a la justicia como un derecho esencial para la realización de los demás derechos protegidos por la Convención y como un derecho multidimensional que incluye la justiciabilidad, la disponibilidad, la accesibilidad, la buena calidad y la rendición de cuentas de los sistemas de justicia, así como la existencia de recursos para las víctimas. Este año, México está reailzando el diálogo constructivo para presentar su informe a la CEDAW. Ya el Comité de la CEDAW en observaciones anteriores hacia México ha expresado su preocupación sobre el bajo número de mujeres indígenas que participan en la vida política así como el alto nivel de pobreza, el analfabetismo y las múltiples formas de discriminación contra las mujeres indígenas de las zonas rurales. También quiero destacar la petición de las mujeres indígenas al Comité CEDAW que emita una Recomendación General específica para mujeres indígenas, que proteja sus derechos individuales y colectivos.

Todas estas consideraciones muestran que cada vez más existe un mayor consenso en cuanto a la necesidad de garantizar el acceso de las mujeres indígenas a sistemas de justicia eficaces en todos los niveles; de avanzar en una mayor participación de las mujeres indígenas en este sector; de realizar reformas institucionales y armonización legislativa para poner en el centro la igualdad de género y la perspectiva intercultural; y de velar para que los sistemas de justicia de los pueblos indígenas garanticen una justicia sensible al género para los pueblos y para las mujeres indígenas.

Es importante señalar que estas jornadas se dan en un momento coyuntural de la agenda global de la igualdad de género, estamos en el primer año de implementación de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible como el nuevo plan de acción mundial para el desarrollo sostenible.  Por primera vez, los países han puesto fecha de caducidad a la violencia y la discriminación hacia las mujeres y las niñas. El próximo año se cumplen 10 años de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, la cual cumplirá 10 años de aprobación por la Asamblea General de la ONU. Tenemos la obligación de activar un compromiso reforzado global y en México, incrementar la inversión las mujeres indígenas y sus comunidades, mejorar las estadísticas y acelerar el ritmo para el empoderamiento de las mujeres y el logro de la igualdad sustantiva, una igualdad en los hechos y resultados entre mujeres y hombres, niñas y niños, en todas las esferas del desarrollo sostenible.

En este sentido, la expansión de la voz de las mujeres, de su liderazgo y participación constituye una de las áreas prioritarias de nuestro trabajo en ONU Mujeres en México. El acceso de las mujeres indígenas a oportunidades de desarrollo y a la justicia, y la eliminación de la violencia y discriminación y las prácticas nocivas como el matrimonio de las niñas o el embarazo adolescente, nos convocan día a día justo a ustedes. Adicionalmente, el empoderamiento económico, el acceso a recursos como la tierra, la tecnología o el crédito, al trabajo decente y la reducción de las labores de cuidado y doméstico no remunerado que son realizadas mayoritariamente por las mujeres a través del reconocimiento del cuidado como un derecho humanos donde el Estado, las empresas y los hombres han de intervenir.

No comenzamos de cero. América Latina y el Caribe, México ha hecho progresos significativos, pero necesitamos un cambio sin precedentes. ONU Mujeres, constata en las mujeres indígenas una respuesta vital y propositiva: encontramos la capacidad de sus liderazgos, la fuerza de sus saberes, los alcances de su cosmovisión para el desarrollo, “el buen vivir” los derechos colectivos, su perspectiva temporal, que siempre valora el pasado, lo incorpora en su presente y lo proyecta con la responsabilidad hacia el futuro, al garantizar la sostenibilidad de la vida hasta siete generaciones;  su perspectiva que centra sus procesos en la vida y no solo en la vida humana, los derechos de las personas, de los pueblos, de las comunidades, de la naturaleza, del futuro. Si el desarrollo no incluye a las mujeres indígenas, ni es desarrollo, ni es sostenible.

ONU Mujeres, se une a ustedes en este sentido de un nuevo presente con igualdad y un futuro sostenible con paz y justicia para todas y todos, con un planeta sostenible. Un planeta 50-50.