Cuando la mirada de las mujeres redefine la innovación
La experiencia de Daniela Camberos muestra cómo la inteligencia artificial puede contribuir a cerrar brechas de género y proteger a quienes buscan empleo.
Fecha:
Durante décadas, la producción científica y tecnológica ha avanzado sin reflejar plenamente la diversidad de experiencias desde las que se conciben y aplican sus soluciones. Las brechas de género en el acceso a la educación, la investigación y la innovación siguen siendo un desafío estructural en el mundo, con impactos directos en el diseño de tecnologías, en los mercados laborales y en las oportunidades disponibles para mujeres y niñas.
En ese contexto se enmarca la conmemoración del 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha establecida por las Naciones Unidas para reconocer el papel de las mujeres en la ciencia y subrayar la necesidad de garantizar su participación plena y en igualdad de condiciones. Este año, el énfasis está puesto en la articulación entre la inteligencia artificial, las ciencias sociales, las disciplinas STEM (acrónimo en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) y los mecanismos financieros como vía para avanzar hacia un desarrollo más inclusivo.
La trayectoria de Daniela Camberos dialoga con ese debate desde una experiencia concreta. Formada en Psicología, sus primeros años profesionales transcurrieron en el ámbito de la seguridad, en tareas de análisis que exigían atención al detalle y toma constante de decisiones. “Me interesaba trabajar en áreas vinculadas con la seguridad y la inteligencia”, recuerda. Con el tiempo, la idea de permanecer ahí de manera indefinida dejó de resultarle suficiente.
Ese punto marcó un giro. Transitó a la iniciativa privada y se especializó en recursos humanos, donde encabezó procesos de reclutamiento que le permitieron observar de cerca cómo se reproducen desigualdades en el acceso al empleo. “Veía demasiado talento que no se sabía vender”, dice. En el caso de las mujeres, la desventaja era aún más evidente. “Yo quiero 10 pesos, pero si me pagas 5, sí me vengo a trabajar”, escuchaba con regularidad.
La inquietud por entender esas brechas coincidió con su formación en innovación y tecnologías emergentes. “Se me abrió la mente”, recuerda al describir ese proceso, que le permitió vincular su experiencia profesional con nuevas herramientas digitales.
Del reclutamiento a la prevención de fraudes
A ello se sumó otra preocupación: los riesgos que enfrentan jóvenes sin trayectoria laboral en entornos digitales. “Veía chavitos que empezaban a caer en fraudes laborales”, relata. Ofertas falsas, procesos informales y falta de referencias claras conformaban un panorama cada vez más común. “Cuando no tienes esa experiencia laboral, no sabes qué es normal y qué no. Nadie te explica”.
De esa intersección entre práctica profesional y alerta social surgió ‘Ramona’, una herramienta digital basada en inteligencia artificial diseñada para orientar la búsqueda de empleo y advertir sobre posibles engaños, mediante el análisis de patrones en las ofertas. “Detecté esta necesidad y dije: tengo que hacer algo”, afirma. “Todo ese cruce de datos lo hace rapidísimo para ver si es una oferta real”.
Tecnología, género y decisiones éticas
El enfoque de género fue incorporado de manera intencional desde el principio. Daniela Camberos advierte que muchas soluciones tecnológicas reproducen sesgos existentes. “Ya se ha comprobado que cuando estos sistemas se entrenan con datos históricos, terminan descartando a las mujeres”, explica. Por ello, el diseño incorpora revisiones cuidadosas del lenguaje y de los criterios de evaluación. “Checamos hasta las palabras”, señala.
Estas herramientas pueden contribuir a reducir desigualdades si se construyen con criterios éticos claros; de lo contrario, corren el riesgo de reforzarlas. “Cuando está bien hecha, sí puede ayudar a acelerar”, afirma, en referencia a ámbitos como la negociación salarial.
El camino no ha estado exento de resistencias. “El primero es ser mujer”, dice. En las etapas iniciales, sus propuestas fueron cuestionadas por perfiles técnicos que ponían en duda su experiencia. Le decían “tú ni sabes”. Persistió y hoy colabora con equipos multidisciplinarios, desde donde impulsa soluciones con enfoque social.
El reconocimiento internacional llegó cuando esta iniciativa fue seleccionada entre los proyectos destacados de un certamen internacional de innovación impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI). Aunque la visibilidad abrió espacios de diálogo, el acceso a financiamiento sigue siendo uno de los principales retos para iniciativas lideradas por mujeres.
En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, Daniela Camberos insiste en que ampliar la participación de mujeres y niñas en la producción de conocimiento científico no es una consigna simbólica, sino una necesidad práctica. “La innovación es para todas y no tiene género”, afirma. Su mensaje para quienes consideran una carrera en ciencia y tecnología es directo: “No dejes de soñar. No renuncies a esa idea que tú piensas que puede llegar a cambiar el mundo”.